Bajo la coordinación de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM), el Festival del Oso Andino y la Danta de Montaña 2026 reunirá a investigadores, comunidades e instituciones en torno a la preservación de estas dos especies que son el corazón latiente de nuestros ecosistemas andinos.
Los arquitectos del bosque y sus refugios en el Huila
En el departamento, el majestuoso oso de anteojos (Tremarctos ornatus) y la enigmática danta de montaña (Tapirus pinchaque) han encontrado un refugio vital. Sus hábitats se extienden a lo largo del Macizo Colombiano, abarcando áreas protegidas clave como el Parque Nacional Natural Cueva de los Guácharos, el Parque Nacional Natural Puracé y reservas forestales en los municipios de San Agustín, Pitalito, Teruel, Íquira y Santa María.
Estas especies no solo habitan el bosque; lo construyen. Ambos actúan como grandes dispersores de semillas. El oso, al derribar ramas para alimentarse, abre claros en el dosel que permiten el paso de la luz, mientras que la danta, conocida como la “jardinera de los Andes”, transporta semillas a través de grandes distancias, garantizando la regeneración vegetal y, en consecuencia, la producción de agua en nuestras cuencas hídricas.
Éxito reproductivo: La prueba de una conservación efectiva
A través de rigurosas estrategias, que incluyen el establecimiento de corredores biológicos y la implementación del fototrampeo, se ha logrado documentar un hito esperanzador: dinámicas poblacionales activas en estado silvestre. Según datos recientes de la CAM, el departamento del Huila se consolida como un líder nacional en conservación, con un registro de 217 individuos de oso andino plenamente identificados a través de más de 8.500 registros fotográficos.









