En Pitalito, donde los ecosistemas originarios hace mucho tiempo cedieron ante la expansión urbana y agrícola, respira un milagro de la restauración ecológica. Se trata de la Finca Marengo, un pulmón verde de incalculable valor para el sur del Huila y sede actual de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM). Sin embargo, sobre este santuario de biodiversidad se cierne hoy una sombra de incertidumbre que tiene en alerta a ambientalistas, biólogos y a la comunidad laboyana.
Una ambiciosa iniciativa, impulsada por la Alcaldía de Pitalito en cabeza del mandatario Yider Luna Joven, con el respaldo de la Gobernación del Huila y la Federación Nacional de Cafeteros, pretende convertir este santuario en un “Centro de Investigación, Beneficio y Transformación del Café”. Aunque el proyecto se presenta como un espaldarazo al principal renglón económico de la región, plantea una amenaza directa al que, durante más de dos décadas, se ha consolidado como el referente de conservación más exitoso del sur del departamento.









