Una investigación exhaustiva sobre el impacto de esta nueva regulación revela que, debido a la obsolescencia de nuestras tuberías, los costos laborales y las nuevas exigencias ambientales, la clase media y el sector comercial laboyano enfrentarán un golpe directo al bolsillo. Sin embargo, no todas son malas noticias: el nuevo modelo le otorga al ciudadano un poder de reclamación sin precedentes.
Aquí le explicamos, en términos sencillos, qué es lo que realmente va a pasar con su factura.
Las reglas del juego
El comunicado de la administración municipal acierta en varios puntos fundamentales que dictan la obligatoriedad de la norma:
Pitalito no tiene escapatoria: Al superar los 22.900 suscriptores urbanos, EMPITALITO clasifica como un “gran prestador” y está obligado por ley a aplicar la nueva metodología desde julio de 2026.
El aseo se salva: Tal como lo afirmó el mandatario, el servicio de recolección de basuras no entra en esta fórmula. El cambio es exclusivo para acueducto y alcantarillado.
No es un alza plana: El impacto será radicalmente distinto dependiendo del estrato socioeconómico de su vivienda.
Pero, ¿por qué va a subir el recibo si la empresa apenas está haciendo los estudios? La respuesta está bajo tierra y en las leyes nacionales.









