Una sirena encendida y un semáforo en rojo no otorgan licencia para arriesgar vidas en la vía pública. Bajo esta premisa el alcalde de Pitalito cuestionó severamente a los operadores de ambulancias que compiten de manera temeraria por el traslado de pacientes. El mandatario local calificó a los infractores como potenciales sicarios al volante al advertir que la urgencia médica jamás justificará poner en peligro a peatones y otros conductores. La administración municipal intensificó los operativos para frenar esta problemática que ensombrece un servicio vital para la salud pública.
La crisis en las calles
El debate detonó tras múltiples denuncias ciudadanas sobre vehículos de emergencia transitando en contravía y excediendo los límites de velocidad. Las autoridades locales implementaron el denominado Plan Candado para inspeccionar las ambulancias. Durante estos operativos se verificó el estricto cumplimiento de las normas viales. Ante las irregularidades la Secretaría de Salud municipal y las dependencias de tránsito intensificaron su labor de vigilancia. La consigna oficial es clara al establecer que los rescatistas deben llegar rápido pero seguros sin atropellar el derecho a la vida de los demás.
Servicio indispensable
Más allá de las infracciones viales el transporte asistencial privado es la columna vertebral del sistema sanitario en el surcolombiano. Pitalito concentra gran parte de la demanda médica de municipios aledaños. La capacidad del Hospital Departamental San Antonio resulta insuficiente al generar un volumen altísimo de solicitudes de remisión.









